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Title: Participación laboral femenina en el Ecuador, durante el ciclo económico 1995 – 2006
Authors: Alarcón Pruna, Mery Alexandra
Keywords: MUJERES
TRABAJO
PARTICIPACIÓN DE LA MUJER
ECUADOR
Issue Date: Sep-2011
Publisher: Universidad Internacional SEK
Citation: CT- CEAT Al121p/2011
Abstract: En la presente investigación, se analiza la participación laboral femenina en el Ecuador, conociendo las variables que influyen en la decisión de la mujer, para que forme parte de la fuerza laboral mediante la aplicación de un modelo econométrico probabilístico. En las últimas décadas se han producido una serie de cambios sociodemográficos que han creado etapas de transición en el país y en el mundo. Uno de los cambios más influyentes ha sido la masiva incorporación de la mujer al mercado laboral a través del tiempo. Sin embargo, la percepción cultural de la posición de la mujer en la familia está claramente relacionada a su tasa de fertilidad, y esto a su vez, condiciona su decisión de participar en el mercado laboral. Un aspecto evidente es la desigualdad de condiciones con respecto a salarios además muy pocas mujeres ocupan cargos gerenciales y con sueldos altos, tomando en cuenta que al pasar de los años de igual manera se ha incrementado la profesionalización de la mujer. La evolución de mercado laboral ecuatoriano ha sido notable, puesto que a partir de los años noventa la mujer ha ingresado de manera paulatina a trabajar, a puestos de trabajo donde antes no era común ver mujeres, disminuyendo la brecha de un 38,9% a 32,9% en el periodo de estudio, según estudios del Ministerio de Relaciones Laborales (2008)1. La cultura y la aceptación han sido positivas para el grupo femenino aunque no en su totalidad; aún existen brechas importantes entre ambos grupos y esta situación no beneficia a la decisión de ingresar al mercado laboral de la mujer, ya que los salarios de las mujeres son 15% inferiores al de los hombres, según Larrea (2007)2. Durante la crisis de 1999, la mayor parte del incremento de los trabajadores informales involuntarios se habría concentrado en las empresas grandes las que incrementaron de modo sustancial el número de trabajadores contratados bajo formas laborales más flexibles y menos estables. Este resultado sugiere que la respuesta de las empresas grandes a la crisis, habría sido la de subcontratar trabajadores con la finalidad de reducir costos, lo cual sin duda contribuyó a que el desempleo no se eleve desmesuradamente en dicho periodo. Este proceso de reducción de costos, a través de la tercerización, la contratación por horas y otras modalidades similares, explicaría la creciente importancia del sector de subempleados. Entre los años 1998 y el 2001, el sector moderno o formal creció en 12%, mientras el sector informal lo hizo en 24% y a partir de 1999 hasta el 2009, la tasa fluctúa entre 49% y 60%3, tasa que fluctúa entre 49% y 60%, y para el año 2010, esta tasa se sitúa en 44,6%4. Debido a esta dinámica, desde 1999 los porcentajes de subempleados supera el de los ocupados plenos hasta estos días. La crisis de 1999 ha conducido a un deterioro de aproximadamente el 33% de los salarios, en condiciones similares de calificación, experiencia, según Larrea (2002)5. La PEA desde 1982 hasta 2001, se multiplico 1.9 veces, siendo la principal causa el crecimiento poblacional, según Sáenz (2003)6. La Tasa Bruta de Actividad (TBA)7 de hombres se mantiene casi estable pasando del 46,30% al 52.66%, mientras que la TBA de mujeres pasa de 11,99% a 22,55%. El crecimiento dinámico de las mujeres en actividades económicas está determinado por el cambio de pautas culturales, por su creciente mejoramiento educativo y para mejorar condiciones de vida frente a crisis económicas que afectan al país. Con respecto al análisis de diferentes países, se determina que al igual que en la Unión Europea y España existe discriminación salarial para el sector femenino. En Estados Unidos se produce una discriminación hacia las mujeres en cuanto a la asignación de puestos de trabajo, existen más mujeres en puestos que no requieren de personal altamente capacitada y solo un menor porcentaje en cargos gerenciales, este caso ocurre también en Costa Rica, la participación de las mujeres aumenta a medida que se desciende en la jerarquía organizacional y además tienden a tener menores ingresos, las brechas varían según niveles ocupacionales. En Argentina se produce la brecha salarial, se asume que una excesiva concentración de mujeres en unas pocas ocupaciones que requieren escasa o nula calificación (básicamente servicio domestico), es la responsable de casi la totalidad de la disparidad de ingresos entre géneros; esta tendencia se refleja en Bolivia y en Colombia donde influye el ciclo económico ya que el retorno de educación de la mujer ha disminuido. En Chile se repite el patrón de discriminación salarial. En Uruguay se verificó un traslado de mujeres hacia niveles educativos más altos. Los resultados obtenidos sugieren que siguen existiendo características individuales y del hogar que influyen en la determinación de la oferta laboral de la mujer.En Perú el ingreso per cápita adicional sobre la participación es positivo, lo cual indica que el costo de no trabajar es mayor a mayor ingreso familiar per cápita real. La mujer jefa de hogar tiene una mayor probabilidad de participar en la fuerza laboral que la mujer cónyuge. A lo largo de los años se han obtenido logros importantes en cuanto a legislación que respalda a la mujer en el mercado laboral y la incorporación del enfoque de género en políticas públicas a nivel local, regional y nacional de una forma amplia y fuertemente institucionalizada. En el Ecuador el trabajo femenino se encuentra respaldado por la Constitución Política de la Republica Del Ecuador, la Ley de Amparo Laboral de la Mujer, el Código de Trabajo, donde se protege y garantiza la igualdad en el acceso al empleo, a la formación y promoción laboral y profesional, a la remuneración equitativa para las mujeres en general, además se vela por la no discriminación hacia las mujeres y hacia mujeres embarazadas de igual manera. Los resultados muestran que existe una brecha salarial entre el sector femenino y masculino, desfavorable para el primer grupo, dado por desigualdad en el mercado mismo que puede resaltar en cuanto ambos sectores tienen iguales condiciones de capacitación y experiencia laboral, sin embargo se produce esta brecha y la mujer decide no participar o formar parte del mercado laboral. Determinantes como estado civil casada y número de hijos, son variables que influyen de manera negativa sobre la participación laboral de la mujer, sea por tomar la decisión de ser ama de casa y a la crianza de los hijos; el número de hijos es un atenuante puesto que significa carga laboral en términos económicos, y además mayor responsabilidad y dificulta a las mujeres cumplir ambos papeles; es importante mencionar que las mujeres xvii casadas tienen menor incentivo de trabajar, puesto que en la mayoría de casos es el esposo es quien sustenta el hogar. En cuanto a la variable jefe de hogar en el año 1995 se muestra positiva mientras que en los años 1999 y 2006 es negativa en cuanto a la participación laboral, se concluye que dicho determinante es negativo en vista que a lo largo del periodo la estructura familiar ha ido cambiando, hoy en día la mujer jefe de hogar cuenta con el ingreso adicional de otros miembros del hogar, a diferencia del año 1995 en donde la mujer jefe de hogar se veía motivada a participar para cubrir los gastos del hogar y manutención familiar. La ubicación geográfica influye de manera positiva en cualquier región, sobre la participación laboral al igual que la edad, es decir conforme aumenta, contribuye a que la mujer ingrese a formar parte del mercado laboral ecuatoriano. La decisión de formar o no parte del mercado laboral ecuatoriano, no solo depende del nivel de ingreso, sino también del nivel académico, situación socioeconómica y sociodemográfica, además influyen factores políticos y económicos como se ha visto en el análisis a lo largo del periodo 1995 – 2006.
In the present investigation, the female labor participation in Ecuador is analyzed, knowing the variables that influence the decision of the woman, so that she forms part of the labor force through the application of a probabilistic econometric model. In the last decades there have been a series of sociodemographic changes that have created stages of transition in the country and in the world. One of the most influential changes has been the massive incorporation of women into the labor market over time. However, the cultural perception of the position of women in the family is clearly related to their fertility rate, and this, in turn, conditions their decision to participate in the labor market. One obvious aspect is the unequal conditions with respect to salaries, and very few women occupy management positions and with high salaries, taking into account that over the years, the professionalization of women has increased in the same way. The evolution of the Ecuadorian labor market has been remarkable, since from the nineties, women have gradually entered work, into jobs where it was not common to see women before, reducing the gap of 38.9% to 32.9% in the study period, according to studies of the Ministry of Labor Relations (2008) 1. Culture and acceptance have been positive for the female group although not in its entirety; There are still significant gaps between both groups and this situation does not benefit the decision to enter the women's labor market, since women's wages are 15% lower than men's, according to Larrea (2007) 2. During the 1999 crisis, most of the increase in involuntary informal workers would have been concentrated in large companies, which substantially increased the number of workers hired under more flexible and less stable labor forms. This result suggests that the response of large companies to the crisis, would have been to subcontract workers in order to reduce costs, which undoubtedly contributed to unemployment does not rise too much in that period. This process of cost reduction, through outsourcing, hourly hiring and other similar modalities, would explain the growing importance of the underemployed sector. Between 1998 and 2001, the modern or formal sector grew by 12%, while the informal sector grew by 24%, and from 1999 to 2009, the rate fluctuates between 49% and 60% 3, a rate that fluctuates between 49% and 60%, and for the year 2010, this rate stands at 44.6% 4. Due to this dynamic, since 1999 the percentages of underemployed have surpassed that of full-time employees until these days. The crisis of 1999 has led to a deterioration of approximately 33% of wages, under similar conditions of qualification, experience, according to Larrea (2002) 5. The PEA from 1982 to 2001, multiplied 1.9 times, being the main cause of population growth, according to Sáenz (2003) 6. The Gross Activity Rate (TBA) 7 of men remains almost stable going from 46.30% to 52.66%, while the TBA of women goes from 11.99% to 22.55%. The dynamic growth of women in economic activities is determined by the change of cultural patterns, by their growing educational improvement and to improve living conditions in the face of economic crises that affect the country. With respect to the analysis of different countries, it is determined that, as in the European Union and Spain, there is wage discrimination for the female sector. In the United States there is discrimination against women in the allocation of jobs, there are more women in positions that do not require highly trained personnel and only a lower percentage in management positions, this case also occurs in Costa Rica, the Women's participation increases as they descend into the organizational hierarchy and also tend to have lower incomes, the gaps vary according to occupational levels. In Argentina the wage gap occurs, it is assumed that an excessive concentration of women in a few occupations that require little or no qualification (basically domestic service), is responsible for almost the entire income gap between genders; This trend is reflected in Bolivia and Colombia, where the economic cycle has an influence since the return of women's education has decreased. In Chile, the pattern of wage discrimination is repeated. In Uruguay, a transfer of women towards higher educational levels was verified. The results obtained suggest that there are still individual and household characteristics that influence the determination of women's labor supply. In Peru, the additional per capita income on participation is positive, which indicates that the cost of not working is greater than greater family income per capita real. The m
URI: https://repositorio.uisek.edu.ec/handle/123456789/594
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