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Title: Legitimación procesal activa para la protección de los derechos de los ciudadanos a un medio ambiente sano y ecológicamente equilibrado
Authors: Serrano Cárdenas, Diego Javier
Keywords: MEDIO AMBIENTE
DERECHO AMBIENTAL
DERECHOS HUMANOS
ECUADOR
DERECHO
Issue Date: Mar-2012
Publisher: Universidad Internacional SEK
Citation: GT- DER Se683l/2012
Abstract: La tarea que llevaremos a cabo en el presente trabajo no es sencilla y por supuesto no se agota en la simple enunciación, investigación, y remisión a la aplicación de la normativa que establece y reconoce la legitimación procesal para solicitar y representar a la colectividad del hombre e independientemente a la naturaleza frente a la irresponsabilidad de terceros, ante la afectación o detrimento que de alguna manera se cometa contra ésta, lo que amerita una reestructuración de los cimientos jurídicos que soportan a la tutela del ambiente. Los presupuestos fundamentales del reconocimiento del ambiente como un bien susceptible de tutela por sí mismo, para lo cual nos corresponde hacer una diferenciación de las categorías jurídicas entre el daño civil y del daño ambiental, pues el primero se refiere a la afectación de intereses jurídicos individualizados, mientras que el segundo trasciende a la esfera legal de la persona para insertarse en el ámbito colectivo. A su vez conviene puntualizar que el reconocimiento pleno del ambiente como bien jurídico protegido o como sujeto de derechos, no se ha realizado de manera directa o efectivamente como sujeto independiente del hombre, es decir con sus propios derechos, concretando con la introducción de este concepto dentro de las normativas o ya sea mediante la simple consagración del denominado derecho del hombre a un medio ambiente sano ecológicamente equilibrado, se ha ido tomando en consideración al ambiente como bien jurídico que exige como primera premisa que el orden legal distinga con claridad entre éste y los elementos que lo integran, es decir reconocerlo como un bien unitario en el cual confluyan, en uno solo vii sujeto indistinto de todos los recursos naturales y seres vivos en general, como la de un bien jurídico inmaterial único. Si comparamos esta situación a la del derecho de propiedad que se desprende como función social deberíamos también entender que los propietarios de bienes de la naturaleza, al ejercer sus facultades inherentes al dominio sobre ésta, se deben tomar en consideración las necesidades específicas de la naturaleza sin alterar sus procesos sustanciales y menos aún destruirlos o afectar su destino natural, debiendo de esta forma remitirse no sólo a la percepción desde los derechos de propiedad particular a quienes debe limitárseles tales derechos desde la visión propia de la protección y mantenimiento para futuro aprovechamiento, y también a los encargados de la representación de la cosa pública, quienes deberán observar el manejo de dichos bienes aplicados a los principios de planificación del uso de los recursos naturales en general. Más aun una vez que se ha reconocido su representatividad a la facultad humana para iniciar las acciones que se crean pertinentes para su protección, de este modo garantizando la coexistencia de los derechos hombre naturaleza y viceversa, haciendo distinción de la consecuencia entre el dominio ecológico del dominio civil, para lo cual deben primar los derechos ecológicos por sobre los de la propiedad y debe reconocerse las dos formas de patrocinio y representación en que éstos se encuentran condicionados, conforme la función natural que éstos desempeñan fuera de los vínculos económicos, políticos, productivos y también a los derechos de garantía humana del buen vivir, de la salud y en sí de la vida. Todo esto a través de un campo procesal cuyos avances significativos para con la naturaleza con la cual todos los habitantes tienen derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, y por tanto no se requiere de una apariencia de legitimación cuando el perjuicio alegado hace de forma directa y sin que exista fundamento razonable para limitar dicha legitimación, ya que la titularidad personal de un derecho, es un interés legítimo y no desaparece cuando el derecho viii o interés se comparte con todos sus ciudadanos que se ven afectados entendiéndose que todos se hallan en igual situación frente a la ley, incluyendo la misma naturaleza, ya que en el fondo el individuo que ostenta el interés propio podrá por añadidura acogerse o formar parte de un interés distinto hecho suyo, es decir el colectivo de pertenencia difusa. Confiriéndole de esta forma la legitimación a toda persona afectada sin excluir a ningún sujeto que se crea legitimado frente a la satisfacción de la pretensión del derecho solicitado.
The task that we will carry out in the present work is not simple and of course It does not end with simple enunciation, research, and referral to the application of the regulations that establish and recognize the procedural legitimacy to request and represent the collectivity of man and independently of nature in front of the irresponsibility of third parties, before the affectation or detriment that of some way is committed against it, which merits a restructuring of the legal foundations that support the protection of the environment. The fundamental assumptions of the recognition of the environment as a good susceptible to guardianship by itself, for which we have to make a differentiation of legal categories between civil damage and environmental damage, because the first one refers to the affectation of individualized legal interests, while the second transcends the legal sphere of the person to insert in the collective sphere. At the same time, it should be pointed out that the full recognition of the environment as legally protected or as a subject of rights, has not been carried out in a directly or effectively as an independent subject of man, that is to say with his own rights, concretizing with the introduction of this concept within the nor by the simple consecration of the so-called right of the man to a healthy ecologically balanced environment, has been taking in consideration of the environment as a legal right that requires as its first premise that the legal order distinguishes clearly between it and the elements that make it up, that is to say, recognizing it as a unitary good in which they converge, in only one vii indistinct subject of all natural resources and living beings in general, such as of a single intangible legal asset. If we compare this situation with the property right that emerges as a social function we should also understand that property owners of nature, by exercising its inherent powers to dominate over it, must take into consideration the specific needs of nature without alter their substantial processes and even less destroy them or affect their destiny natural, and in this way must refer not only to the perception from the private property rights to whom those rights should be limited from the vision of protection and maintenance for future use, and also those in charge of the representation of public affairs, who should observe the management of said assets applied to the planning principles of the use of natural resources in general. Even more once it has been recognized as representative to the human faculty to initiate the actions that are deemed relevant for its protection, in this way guaranteeing the coexistence of man nature rights and vice versa, making distinction of the consequence between the domain ecological domain civil society, for which ecological rights must prevail over those of the ownership and should recognize the two forms of sponsorship and representation in that these are conditioned, according to the natural function that these they play out of economic, political, productive links and also to the rights of human guarantee of good living, health and life itself. All this through a procedural field whose significant advances towards the nature with which all inhabitants have the right to a healthy environment and ecologically balanced, and therefore does not require an appearance of legitimation when the alleged damage is done directly and without there being reasonable basis to limit such legitimacy, since the ownership personal of a right, is a legitimate interest and does not disappear when the right viii or interest is shared with all its citizens who are affected understanding that everyone is in the same situation in front of the law, including same nature, since in the end the individual who shows self-interest may in addition receive or be part of a different interest made yours, is say the collective of diffuse belonging. Confirming him in this way the legitimization to every affected person without excluding any subject that is created legitimated against the satisfaction of the claim of the requested right.
URI: http://repositorio.uisek.edu.ec/123456789/507
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